Qué hacer cuando el romanticismo se acaba
Las comedias de Hollywood hacen un flaco favor al amor real de pareja. En una historia de cine, todo parece perfecto, sin embargo, la realidad es bien distinta. ¿Qué hacer cuando se acaba el romanticismo? En primer lugar, entender que la vida también es rutina y monotonía. Por ello, es uno mismo el que a través de la actitud, tiene que esforzarse por sorprender a la pareja, tener pequeños detalles, volver a enamorarle, compartir tiempo en común, crear espacios de comunicación…

En ocasiones, el romanticismo no se acaba porque ni siquiera comenzó. Es decir, existen personas que por pura esencia, no son nada románticas. De hecho, hay situaciones de pareja, en las que puede que tengas la sensación de que el otro tuvo la capacidad de estropear un momento perfecto. Así sucede, por ejemplo, cuando te has esforzado por preparar un plan especial y la otra persona, no te da la respuesta que te hubiese gustado recibir.

Cuando el romanticismo se acaba, es momento de volver a empezar de nuevo. Es decir, de no quedarte estancado y acomodado en el plano de la realidad. Merece la pena soñar un poco más y también, creer que el amor puede ser para siempre. No siempre el sentimiento tiene fecha de caducidad y existen parejas que llegan a celebrar los cincuenta años de matrimonio.

Ser romántico no tiene nada que ver con ser cursi. De normal, las personas románticas aspiran a una visión perfecta del amor en la que se exalta la emoción. Y también, el cuidado de los pequeños detalles. Existe un símbolo clásico del romanticismo: regalar un ramo de rosas a la pareja. Sin embargo, cada persona puede adaptar este modo de ser a su persoanalidad. Cuando el romanticismo se acaba, ha llegado el momento, de empezar de nuevo para abrir las puertas de otra etapa.