¿Qué hacer cuando te sientes invisible?
Parece que en la sociedad actual, todo el mundo se centra en cómo son las cosas pero parece que pocas personas se esfuerzan por ir más allá para pensar en cómo deberían ser. ¿Por qué no se hace ese esfuerzo en muchos casos? Porque pensar en el debería implica no buscar excusas, es decir, no pensar en lo que hace la mayoría para centrarte de verdad en ti mismo, en la capacidad que tienes de ayudar a otra persona que tal vez, está mal y se ha cruzado en tu camino.

Para hacer la vida más agradable a aquellos que te rodean, por ejemplo, a tus compañeros de trabajo o a tu familia. Es verdad que estamos en medio de una ola de egoísmo, individualismo y vanidad, pero no creo que la mejor forma de sobrevivir a estos ingredientes sea que cada uno nos fusionemos con la masa. En este sentido, existe una frase de Gandhi que es de lo más positiva y esperanzadora: “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”. Se trata de empezar a ser tú mismo en tu entorno más cercano. De no tener tanto miedo de dar. Muchas personas tienen pánico de que se espere mucho de ellas y también, tienen pánico de dar.

La verdad es que al final, todos necesitamos tener testigos de vida. Personas con las que poder compartir vivencias, sentimientos, conversaciones, emociones. Y más allá de lo que se cree a simple vista, el compromiso no sólo es la base del amor de pareja. También se establece un compromiso en el caso de la amistad verdadera, de una relación especial, o de un vínculo profesional que también está marcado por muchos ingredientes de cariño personal. Las relaciones cuando se viven de verdad, también evolucionan porque eso significa que están vivas. Es decir, a veces, a raíz de la amistad surge el amor, en otras ocasiones, después del amor llega la indiferencia y también, puede que una relación profesional termine dando lugar a la amistad.

Somos personas, no máquinas. Pero en la sociedad de la tecnología, todos corremos el peligro de terminar un tanto deshumanizados. Por ello, es mejor no mirar hacia otro lado ante el dolor ajeno porque en algún momento puede que seas tú quien necesite ayuda.