Qué nos impide controlar el apetito
Uno de los obstáculos con el que se encuentran quienes quieren perder peso o mantenerse en su peso ideal es la imposibilidad de controlar su apetito. A pesar de conocer casi con exactitud matemática las calorías de los alimentos, cuáles deben evitar y cuáles consumir y de saberse al dedillo prácticamente todas las dietas, les resulta imposible llevarlas a cabo. Esto se debe a que existen una serie de razones ocultas para su cerebro que hacen que su apetito sea casi incontrolable. Aquí recogemos las más habituales:

– No saber distinguir entre hambre y apetito. Aunque a primera vista parecen similares, no lo son. El hambre es hambre física, que aparece cuando nuestro cerebro siente la necesidad de comer. El apetito, por el contrario, es tan sólo el deseo de comer, normalmente un alimento determinado rico en hidratos de carbono. El apetito se puede controlar, pero el hambre no. Comer sólo cuando se tiene hambre es uno de los métodos para evitar comer demasiado.

– No saber cuándo estamos llenos: Nuestro cuerpo sabe la cantidad de alimento que necesita, pero nuestro cerebro no. Por ello, la idea de dejar de comer cuando están llenos puede suponer una frustración para los grandes comedores y muchas veces ni siquiera pueden identificar esta sensación. Para ello es necesario ser muy consciente del acto de comer, analizando las reacciones ante el mismo.

– Autojustificaciones: Nuestro cerebro busca compensaciones inmediatas, y el torrente de hidratos de carbono que una tableta de chocolate nos puede proporcionar le resulta muy atractivo, sobre todo si estamos deprimidos o disgustados. La comida es el recurso que tenemos más a mano en ese momento, en lugar de tratar de superar el sentirnos mal. Debemos aprender a buscar otros medios de sentirnos mejor parte de la comida.