¿Qué relación existe entre emociones y autoestima?
El mundo emocional es muy complejo, tiene una gran riqueza. En cuanto a emociones se refiere nada es blanco o negro, existen muchos matices y puntos intermedios. Lo cierto es que autoestima y emociones a pesar de no ser lo mismo, tienen una influencia directa y una relación en tu bienestar integral.

Para empezar la autoestima alta está claramente conectada con emociones agradables. Aquella persona que se quiere a sí misma de verdad siente paz interior, está satisfecha con su presente, siente alegría, agradecimiento hacia todo lo que le rodea… Por el contrario, una persona con un nivel de autoestima bajo tiene emociones desagradables como la ira, la frustración, la rabia, el enfado, la autocompasión, la tristeza…

Las emociones también se crean a través del pensamiento. Es decir, de una forma consciente puedes empezar a potenciar tu mundo interior al máximo a través de la creatividad, las palabras bonitas, las visualizaciones cargadas de belleza… Todo esto tiene un efecto directo sobre ti mismo y sobre tu nivel de bienestar. Conforme las emociones agradables sustituyen de una forma habitual a las desagradables, la sensación de bienestar también aumenta. Y con ese bienestar, la autoestima también se fortalece.

Autoestima y emociones forman parte de una misma realidad aunque no sean términos sinónimos. En la vida, existen formas de potenciar emociones agradables a partir de las experiencias más sencillas: por ejemplo, siéntete afortunado por el plato de comida que tienes en la mesa, disfruta de un baño relajante, aprende a dar valor a los detalles más pequeños porque son los más importantes. Es decir, muchas emociones también surgen a partir del placer físico.

La autoestima no es fija a lo largo de la vida sino que varía en grado en función de las circunstancias y del momento. Por suerte, siempre es posible mejorar y crecer como persona.