¿Qué se esconde detrás de la necesidad de control?
Existen personas que quieren controlarlo todo hasta el más mínimo detalle. No sólo el entorno material, sino también, a las personas. Existen diferentes formas de controlar las relaciones personales: por ejemplo, la coacción, la manipulación, el miedo, el chantaje emocional, la crítica negativa constante… Evidentemente, se trata de formas de control que son negativas y dañinas para la autoestima propia y ajena.

Sin embargo, detrás de la aparente sensación de fortaleza que existe en una persona que siempre tiene el control de todo, en realidad, existe una gran debilidad y vulnerabilidad ante el temor de dejar que la vida fluya con naturalidad. De hecho, la verdadera clave de la felicidad reside en vivir al compás de la vida y no en pretender controlar lo incontrolable.

El controlador teme que las cosas se le escapen de las manos y de su poder. Por ello, tiene tan poca capacidad de improvisación y de espontaneidad. Pero además, bajo el rol de tener el control de todo vive como si los demás dependieran de él. En realidad, cada ser humano es responsable de sí mismo y de sus acciones. Sin embargo, la libertad es una cualidad esencial en las relaciones interpersonales.

Cuando el ser humano pretende controlar lo incontrolable, entonces, cae víctima de un proceso que no es natural. Por supuesto, es importante controlar las cosas en la medida y en el equilibrio justo. Por ejemplo, desde un punto de vista emocional, aprender a controlar las propias emociones implica saber dominar los sentimientos. El ser humano, en general, tiene más dificultades para controlar un ataque de ira. Sin embargo, se gana en calidad de vida cuando aprendes a darte un respiro y aprendes a pensar antes de actuar bajo el influjo de una emoción desagradable como el enfado. ¿Qué crees que se esconde detrás de la necesidad de controlarlo todo?