Querer y no poder
Con frecuencia se dice, que querer es poder. Y esta frase, es muy positiva y muy saludable adecuada en el contexto justo. Sin embargo, hacer de este lema un mensaje universal puede causar una gran frustración en quienes hacen todo lo posible por lograr una meta, sin embargo, no pueden.

El drama del paro

Existen una realidad social vigente en nuestros días que refleja más que nunca que no siempre querer es poder. Si existe una razón por la que desgasta tanto el desempleo de larga duración es porque a pesar de haberlo intentado, prácticamente todo, la persona no encuentra una salida.

Querer no siempre es sinónimo de poder, porque de lo contrario, la voluntad humana sería omnipotente, y en esencia, la voluntad tiene límites que no puede superar.

El desamor

Otro ámbito de la vida en donde queda de manifiesto que querer no es poder es en el plano sentimental. De hecho, existen personas que convencidas de que querer es poder, es decir, que quien la sigue la consigue, insisten demasiado hasta el punto de agobiar a la otra persona que siente que no se respeta su espacio y sus sentimientos.

Querer no es poder, por ello, existen amores no correspondidos, o incluso, casos en los que el amor no es suficiente.

Querer y no poder

Las pruebas de la vida

La vida te pone a prueba cada día y algunos de esos retos son realmente difíciles. Cuando una persona ha tenido un golpe duro en su vida, una situación que le desborda, tiene derecho a darse un margen de tiempo para curar sus heridas, para sentir su debilidad y para caer.