Rasgos de un amor sincero
El amor sincero no siempre es fácil de reconocer porque con frecuencia, víctima de los egoísmos, el ser humano se quiere más a sí mismo que a la pareja. El amor sincero es la meta del corazón que aspira a amar y ser amado desde la libertad. ¿Cuáles son los rasgos de un amor sincero?

Desear el bien del otro

Una persona que quiere a otra de verdad desea su bienestar pleno y no se trata de un sentimiento caprichoso. Es la capacidad de desear el bien del otro la que facilita actitudes saludables como la de aprender a ceder. Saber que la persona que quieres es feliz puede ser para ti tu mayor recompensa.

Nunca una persona que quiere a otra le debe pedir que haga algo que va en contra de sus valores y creencias. De lo contrario, le está perjudicando al pedirle que se haga daño a sí misma. Amar a alguien supone hacerlo tal y como es de una forma incondicional.

Existen puntos en los que alguien no debe de ceder, por ejemplo, cuando siente que para estar junto al otro tiene que ir en contra de su propia esencia.

Interés común

El amor sincero está marcado por el interés común de dos personas. Si esta premisa se rompe porque una de las dos tienen sus expectativas puestas en más de un lugar, entonces, no existe reciprocidad al mismo nivel.

Rasgos de un amor sincero

Se crea cada día

Aunque existen personas que toman el amor como una meta que se encuentra, en realidad, el amor se crea cada día. Se crea a través de actitudes agradables hacia el otro, gestos de respeto, iniciativas para compartir tiempo en común, ganas por sorprender a la otra persona y vida en letras mayúsculas. El amor sincero no entiende de celos ni de dependencia.