Rasgos de una fase de desamor
El desamor implica tener una espina clavada en el corazón cuya herida sigue sangrando por un tiempo hasta que no se produce el olvido definitivo. El desamor puede durar más o menos, nadie puede predecir el tiempo en el que la cicatriz ya estará sanada. Y esta incertidumbre produce todavía más inquietud al enamorado que siente angustia ante la idea de que ese dolor dure siempre.

Sin embargo, merece la pena aplicar la lógica y el sentido común para recordar que el desamor desaparece tarde o temprano.

Sentimientos contradictorios

En una fase de desamor, el enamorado tiene sentimientos contradictorios hacia la otra persona. Por una parte, siente algo especial por ella pero también experimenta rabia y dolor por el daño padecido. El mayor daño que puede hacer una persona a otra es totalmente involuntario. Es suficiente con que la otra persona no sienta lo mismo para que se produzca ese dolor intenso.

Ese dolor absorbe gran parte de la energía cotidiana del enamorado que tiene que hacer mucho más esfuerzo para llegar a todo puesto que tiene dificultades para concentrarse en algo diferente a su desamor. Incluso, tiene dificultades para dar el cien por cien en el trabajo.

En una fase de desamor, la persona va caminando por la calle y solo se fija en esas parejas que se muestran felices y que van caminando de la mano. Se pregunta por qué no puede tener la misma suerte.

Rasgos de una fase de desamor

El desamor se vive como una derrota

El desamor no es una derrota, sin embargo, muchas personas lo viven como tal. Sienten que su orgullo está herido y que son víctimas de una situación injusta. El desamor pone a la persona en un nuevo marco de acción en el que se han roto sus ilusiones y esperanzas de pareja.