Reacciones fisiológicas y cognitivas que produce el estrés
El estrés afecta a nivel fisiológico, a nivel de conducta y a nivel cognitivo produciendo unos efectos concretos en cada ámbito. En este artículo, explico con más detenimiento cuáles son las consecuencias del estrés agudo en estos tres campos.

Influencia del estrés a nivel fisiológico

Una situación estresante tiene su reflejo a nivel físico puesto que el estrés produce un peso que aumenta la rigidez corporal. Uno de los síntomas que puede experimentar la persona es la tensión muscular de una forma generalizada en distintas partes del cuerpo. De hecho, el estrés también se muestra en la rigidez facial. Una persona que está estresada se muestra tensa y no sonríe. Otros efectos físicos vinculados con el estrés son: dolor de estómago, sensación de mareo y exceso de sudoración. El estrés puede producir angustia cuando está vinculado con la ansiedad como ocurre en el estrés agudo.

Influencia del estrés en el comportamiento

Un pensamiento influye en el sentimiento y el sentimiento se refleja en la acción. Atendiendo a esta cadena causal, un pensamiento estresante produce un sentimiento poco esperanzador que influye en la forma de actuar. ¿Qué ocurre cuando una persona está estresada y no logra gestionar este sentimiento? Por ejemplo, una persona puede quedarse bloqueada al hacer un examen muy importante.

También existe el mecanismo de defensa de la evitación que lleva a las personas a huir de situaciones que producen incomodidad. Sin embargo, nunca se debe de alimentar la evitación como una costumbre habitual puesto que el estrés aumenta.

Reacciones fisiológicas y cognitivas que produce el estrés

Influencia del estrés a nivel cognitivo

Cuando analizamos la realidad desde el punto de vista del estrés, observamos los hechos de una forma alterada. No vemos las cosas tal y como son sino que vemos una información parcial de la realidad. Desde este punto de vista, al observar lo negativo, surge la sensación de miedo ante aquello que se vive como una amenaza externa.

La persona tiende a estar a la defensiva. Al igual que ocurre con la tristeza, una persona estresada también tiene más dificultades para mantener su atención y puede sufrir despistes cotidianos.