Reactancia, no me digas que no
¿Alguna vez has sentido el impulso de hacer algo sólo porque te prohibían hacerlo? ¿O de no hacer lo que te ordenaban? Si es así no significa que tengas un comportamiento antisocial ni que no seas capaz de seguir las normas, sino que sigues un comportamiento humano completamente normal denominado reactancia psicológica.

Al igual que en física toda acción conlleva una reacción, en psicología cuando no sientan imponer actitudes, ideas o comportamientos sin dejarnos posibilidad de elección surge la reactancia, es decir, la tendencia a hacer justamente aquello que no te permiten o al contrario. Es por esto que cuanto más intentamos imponer un comportamiento a alguien por autoritarismo, más fuerte será la razón en contra que encontraremos.

Esto es algo que no sólo se da en adultos, sino también en jóvenes y en niños. Cualquier padre conoce la resistencia que puede oponer su hijo de pocos años cuando le intenta imponer unas normas.
Y no lo hace por capricho o por desesperar a sus padres, sino porque está psicológicamente programado para ello. Por ello los psicólogos aconsejan que cuando queremos lograr que nuestro hijo haga algo o siga una norma, le expliquemos razonadamente por qué y le hagamos partícipe de la misma.

La reactancia nace del rechazo del ser humano a ser privado de su libertad, por lo que, cuando siente que está amenazada de alguna manera, reacciona instintivamente tratando de preservarla. Por esto nos cuesta tanto aceptar órdenes y por ello debemos convencernos a nosotros mismos de la necesidad de cumplir las que nos dan, en el trabajo, en la sociedad, etc. Para superar esta reactancia debemos valorar qué beneficios vamos a obtener siguiendo las normas o no contraviniéndolas.

La reactancia está muy relacionada con la psicología inversa, y es utilizada sobre todo en publicidad, cuando nos aconsejan que no hagamos, no compremos o no tomemos algo.