Reeduca tus emociones
Muchas personas han interiorizado de forma equivocada un mensaje inamovible en su vida: “Soy así”. Bajo esta carta de presentación, el sujeto pierde de vista su libertad para cambiar, para evolucionar y mejorar. De lo contrario, muchas personas estarían condenadas a ser del mismo modo siempre, a no poder avanzar. Pero en cambio, aunque esto es posible, el sujeto puede sentir vértigo y miedo ante la novedad. Puede que el plano presente no sea el más positivo, sin embargo, es seguro y eso, siempre aporta cierto nivel de tranquilidad a la mente humana. Ha llegado el momento de aprender a reeducar las emociones, para sentir de una forma plena siempre en consonancia con la realidad.

Existen ejercicios que pueden ayudarte a fluir más y mejor. Por ejemplo, siéntate en un banco situado a la orilla del río, y observa, simplemente, cómo sigue su curso el agua con fuerza, determinación y sabiduría. Con la misma inercia, puedes aprender a fluir tú, controlando menos cada paso y dejando un margen a la improvisación.

Para educar tus emociones nuevamente, previamente, tienes que formar también tus pensamientos para cultivar la semilla del optimismo. Esta semilla, como tal, no florece en cuestión de dos días, como todo hábito, llevarlo a la práctica requiere de tiempo. Sin embargo, para educar tus emociones es importante que aprendas a expresar tus sentimientos sin juzgarlos para conocer cuál es el punto de partida y dónde quieres llegar. En otros casos, también es bueno analizar si detrás de tus emociones siempre existe una causa acorde que las produce o no hay sintonía entre causa y efecto. Por ejemplo, no tiene sentido estar triste en un momento de alegría.

¿Cómo puedes reeducar tus emociones? Tomando conciencia de ellas. Por ello, puedes escribir un diario emocional en el que en primer lugar, describas cuáles son las emociones más habituales en tu rutina. Después, puedes apuntarte a un curso de Crecimiento Personal para avanzar.