Reflexiones sobre la muerte
El próximo día 1 de noviembre se celebra el día de Todos los Santos. Momento en el que las familias rinden recuerdo más personal a sus seres queridos ausentes. Una de las experiencias vitales de todo aquel que llega a hacerse mayor, y supera la barrera de los 80 años, es que a esa edad, son muchas las despedidas que quedan en el recuerdo, los amigos a los que se ha dicho adiós, la muerte de personas tan importantes como los padres.

La muerte es un hecho natural y, sin embargo, para la lógica del corazón humano y de la mente no resulta natural decir adiós para siempre a personas a las que quieres de verdad y para quienes deseas su bien. De ahí que para el ser humano la idea de la muerte propia o ajena genere inquietud y miedo.

Preguntas filosóficas

Ese temor que también está vinculado con el propio miedo a lo desconocido. La filosofía puede que no haya aportado respuestas definitivas al misterio de la vida y la muerte, sin embargo, sí ha aportado preguntas que cualquier persona se hace a sí misma en algún momento de su vida: ¿Qué sentido tiene la muerte? ¿Existe la trascendencia en la vida humana? ¿Es la muerte el límite de la vida o marca el punto de una experiencia distinta?

A veces, pensamos que la muerte es un misterio, y es cierto. Sin embargo, deberíamos poner más atención en el misterio de la vida en sí mismo, en el regalo de la experiencia de estar aquí y ahora.

Reflexiones sobre la muerte

El dolor emocional de la pérdida

Por muy natural que sea la muerte, conviene puntualizar que la experiencia de perder a seres queridos cercanos es una de la que más desestabiliza a las personas que sienten que su núcleo vital ha cambiado de una forma inevitable. Y se produce la paradoja de una ausencia sin retorno. Esta tristeza deja huella como muestra la necesidad de hacer el proceso de duelo para sanar las heridas.