Reir cuando en realidad quieres llorar
El mundo emocional de un ser humano es muy complejo si tenemos en cuenta que una persona no solo puede sentir un dolor sino que además, puede disimularlo ante los demás. ¿Quién no ha llorado cuando nadie le ve? ¿Quié no ha sonreído cuando por dentro siente que se le rompe el alma en pedazos? Las personas podemos ser contradictorias y ocultar un dolor por no querer preocupar a otro o incluso, por llegar a pensar (de forma equivocada) que el dolor propio es indiferente a los demás. Tu dolor personal es importante y existen entidades de ayuda que realizan una excelente labor, por ejemplo, El Teléfono de la Esperanza.

Disimular un dolor

Existen muchos momentos y situaciones en las que una persona tiene que disimular un dolor interior y hacerse fuerte para que ese dolor no paralice su vida en todos los ámbitos, por ejemplo, en el plano profesional. Sin embargo, sí es fundamental tener algún ámbito en el que poder manifestar con total naturalidad y libertad ese dolor interno para poder exteriorizar esa tristeza interior que se hace todavía mayor cuando se reprime.

¿Por qué a veces las personas caen en el error de reir cuando quieren llorar? Porque a nivel emocional, todavía existen mensajes equivocados. Por ejemplo, es frecuente que un amigo le diga a otro “no llores” como una forma de consuelo cuando en realidad, llorar no es algo malo sino algo muy saludable que propicia un desahogo interior.

Reir cuando en realidad quieres llorar

Ser sincero con uno mismo

Reir cuando quieres llorar muestra una contradicción tan honda que si esta contradicción se prolonga en el tiempo, puede llegar un momento de ruptura interior en el que la persona se dé cuenta de que ya no puede seguir mintiéndose a sí misma, ni a los demás. Existen personas que lloran por dentro y cubren su dolor con una coraza: llorar no te hace débil sino humano.