Relaciones de amor-odio
Todos conocemos a ese tipo de parejas que, cuando están juntas no dejan de discutir, hasta tal punto que los testigos de dicha discusión se preguntan cómo es posible que sigan juntos, ya que hay momentos en los que realmente parece que se odian el uno al otro. Sin embargo, al mismo tiempo, son parejas a cuyos miembros les resulta casi imposible vivir separados, hasta el punto de que toleran mal las separaciones, independientemente del tiempo en que se trate.

Esta conducta normalmente se da porque la relación de pareja ha derivado a una relación de dependencia de uno de los miembros de la pareja hacia otro, situación que no agrada a ninguno de los dos pero que al mismo tiempo supone beneficio para ambos miembros.

Entre los componentes de la pareja se va dando una falta absoluta de libertad que acaba por asfixiar a los dos.

Contra lo que pueda parecer, todo esto son dinámicas de la relación de pareja que permanecen totalmente ocultas para ambos miembros de la pareja. Ellos sólo notan que cada día están más a disgusto, que cada día toleran menos la presencia del otro pero que al mismo tiempo no pueden vivir sin él o ella, todo lo cual lleva a crear una dinámica de resentimiento entre la pareja, debido a que la parte dependiente siente que está dando demasiado de sí misma y la otra parte piensa que cada vez tiene menos libertad. Como resultado de ello la pareja entra en una discusión casi constante.

Esta situación crea un gran dolor y confusión en ambos miembros de la pareja, porque, aunque se quieren, también se genera un sentimiento de odio y de aversión hacia la otra persona, lo que termina por convertir la relación en destructiva para ambos.