Relajación a través del entrenamiento autógeno
Cuando tenemos un alto nivel de ansiedad, sea por la causa que sea, todo nuestro ritmo de vida se afectado. La ansiedad nos impide dormir bien, con lo que estamos más cansados y estresados al día siguiente, lo cual a su vez aumenta nuestra ansiedad e irritabilidad. Para evitar que esto se repita día tras día, lo mejor es manejar la ansiedad mediante técnicas de relajación. Aquí te presentamos una denominada entrenamiento autógeno, que nos va a ayudar a lograr un alto nivel de relajación.

Ponte en una posición en la que estés cómodo, ya sea sentado o echado, lo importante es que la posición sea comportable para ti. Después cierra los ojos y trata de aislarte un poco del entorno, olvidarte de los ruidos, lo que tienes que hacer después, tus obligaciones… respira despacio para lograrlo.

Cuando notes que poco a poco vas desconectando del exterior, es el momento de repetirte una serie de frases que te van a ayudar a lograr la relajación. Repítelas a lo largo de la relajación para lograr que esta sea completa:

– “Estoy tranquilo. Nada puede preocuparme”.

– “Mis brazos y piernas son muy pesados”.

– Mi respiración es tranquila y regular.

– Mi corazón late tranquilo y de forma regular.

– Mi mente está clara.

Mientras estás cómodamente tumbado o echado, repítete las frases, siempre de forma tranquila y pausada, notando cómo tu mente se relaja mientras las repites. Al tiempo que las repites mentalmente, concéntrate en el área del cuerpo a la que se refieren, notando la sensación que expresan las frases. Hazlo durante unos quince o veinte minutos.

Pasado este tiempo, inspira profundamente, abre los ojos despacio y abre y cierra las manos despacio, para salir de la relajación profunda. Aunque la primera vez no notes resultados, no te preocupes, con la práctica notarás cómo te relajas rápida y profundamente.