Relájate respirando
En el mundo actual estamos rodeados de estímulos que hacen que sea muy complicado encontrar momentos para relajarnos y detener el desenfrenado ritmo de vida que llevamos. Esto hace que la mayoría de nosotros suframos un alto nivel de estrés que a la larga se traduce en otra serie de dolencias habituales en el mundo moderno: insomnio, problemas digestivos, ansiedad, depresión, etc. Sin embargo no es necesario retirarnos a un lugar apartado y silencioso para lograr relajarnos, ya que lo podemos hacer en cualquier momento y mediante algo tan natural como respirar.

Todos respiramos, pero son pocos quienes lo hacen de la forma correcta, aportando al organismo todo el oxígeno necesario en cada inspiración. Si respiramos relajadamente, además de sosegarnos, mejoraremos nuestro estado físico en general.

Nos colocaremos de pie, sentados o acostados, en la posición que más cómoda nos resulte o que podamos mantener en ese momento, ya que este ejercicio se puede practicar en cualquier lugar.

Cuando respiramos profundamente, no debemos inspirar con fuerza. Lo haremos suave y gradualmente.
A continuación colocaremos las manos sobre el abdomen, para notar cómo se hincha cuando inspiramos y cómo se deshincha al espirar.

Simplemente debemos concentrarnos en la respiración, respirando profunda y suavemente, espirando de la misma forma. Al principio nos costará controlar la respiración, pero con la práctica será más sencillo, llegando un momento en el que con medio minuto de respiración abdominal nos sintamos totalmente relajados.

De este modo lograremos que nuestra mente se oxigene y ser relaje, al tiempo que descansa mientras está concentrada en la respiración.

Podemos realizar este ejercicio en cualquier momento, mientras hacemos cola para pagar en el supermercado o cuando vamos en transporte público. También nos será muy útil cuando tengamos que relajarnos ante una situación estresante o que nos preocupe.