Remedios del sufrimiento
Un remedio no es algo que cura de una forma inmediata y definitiva, sino algo que alivia. En el plano físico, es mucho más fácil curar un dolor, poner una tirita en una herida, sin embargo, no es tan sencillo encontrar la llave del bienestar anímico en un momento de sufrimiento radical. De hecho, aquellos que tienen una enfermedad grave no sólo tienen que convivir con el tratamiento médico adecuado sino también, con ese sufrimiento moral y esa angustia que les lleva a preguntarse por qué les ha tenido que suceder algo así.

Existen otros contextos diferentes en los que también hay un gran sufrimiento moral: ante la muerte de un ser querido, en una tragedia inesperada, en la pérdida del empleo con graves problemas económicos, en la soledad… ¿Cómo encontrar algún tipo de remedio?

Pues bien, en este caso, lo importante es dejar el resto del mundo de lado para que la persona empiece a darse más importancia a sí misma, empiece a cuidarse, a sentirse un poco mejor. Cuidar de uno mismo implica descansar más, prestar una atención especial a una alimentación sana e incluir dosis de placer en la rutina diaria. El placer que te reporta escuchar la música de tu cantante favorito, ver una película que te encanta, disfrutar de una conversación agradable, comer un poco de chocolate… El placer es el mejor ingrediente para superar la tristeza y no sólo existe placer físico sino también emocional. Por ejemplo, leer un libro complace a los grandes lectores.

Aquel que sufre puede encontrar un gran alivio en el consuelo de un buen amigo. También alivia conocer la historia de otra persona que ha vivido una vivencia similar y la ha superado con éxito. Compartir el dolor es una forma de ir más allá de él. El pensamiento positivo también es un remedio contra el sufrimiento.