Respetar el espacio de los demás
La verdad es que la idea del espacio no siempre es física, es decir, en tu casa, por ejemplo, puedes medir los metros cuadrados que tiene el salón o tu habitación. Sin embargo, existe otra forma de distancia que no se ve pero que se siente y es aquella que remite a las personas. ¿Nunca te has sentido a años luz de alguien a quien tenías al lado? Seguramente, esto se debe a que a veces, las personas no conectan por falta de inquietudes, intereses, modelos de vida y carácter. En cambio, puede que también, y de forma contraria, te hayas sentido cerca de alguien que vivía en otra ciudad. En este sentido, algunos expertos explican que las tecnologías tienen la capacidad de acercarnos a aquellos que están lejos pero nos alejan de quienes viven cerca de nosotros.

Por otra parte, la distancia también se siente a nivel físico dependiendo de la persona que tienes en frente. Seguramente, comprobarás que no te gusta que ciertas personas superen cierta barrera a la hora de acercarse a ti mientras que con otras te gusta y te sientes muy cómodo. La confianza es una de las razones que muestra este mayor o menor grado de intimidad.

Además, conviene aprender a respetar el espacio de los demás para poder saber hasta dónde podemos llegar dependiendo también, del estado de ánimo de la otra persona. Si alguien necesita estar solo una temporada, no vas a conseguir nada a base de agobiarle y llamarle mil veces para preguntarle qué le pasa. Las personas tenemos etapas, estadios y momentos, y nuestra alma, a veces, como si fuese una casa, se muestra más o menos receptiva a las visitas.

A veces, más allá de la distancia emocional que te puede separar de una persona, sí es verdad que podrás acercarte si encuentras con mucha sabiduría y paciencia el camino adecuado para ello. Pero especialmente, podrás lograrlo si la otra persona muestra receptividad hacia ti.