Respétate a ti mismo
Siempre se habla del respeto como si fuese una cualidad que se debe tener sólo por los demás. Por ejemplo, los alumnos deben tener respeto hacia su profesor, los trabajadores de una empresa hacia su jefe, los hijos deben mostrarlo a sus padres. Pero… ¿Qué sucede con el respeto que debes mostrar por ti mismo para poder sentirte bien, obrar de acuerdo a tus valores y a tu dignidad? Sencillamente, ese es el comportamiento que debes tener para poder mostrar luego respeto hacia los demás. Y es que, hablando en términos metafísicos, nadie puede dar aquello que no tiene.

De este modo, debes tener un marco claro de valores desde el que poder actuar y moverte en tu día a día. En la actualidad estoy realizando un curso sobre coaching y allí he aprendido algo que me gusta: “Los valores no son buenos ni malos, son limitantes o potenciadores”.

Es decir, te ayudan a vivir mejor, o por el contrario, te restan libertad y brillo. El respeto es ese soporte emocional que te permite mantenerte fuerte en los momentos de dificultad. Por ejemplo, puede que alguien te haya hecho daño al traicionar tu confianza, sin embargo, tú no debes obrar del mismo modo por respeto a ti mismo. Es decir, porque tú no eres así.

El respeto es una palabra positiva porque siempre que consigas ponerlo en práctica transmitirás autenticidad ante los demás y sinceridad. Por ello, merece la pena tener en cuenta que nunca es tarde para mejorar la imagen que cada uno tiene de sí mismo y cultivar su autoestima. De hecho, a veces, las faltas de respeto hacia uno mismo vienen precedidas por un bajo nivel de autoestima. Eres una persona valiosa y como tal, debes guiar tu vida con criterio, sentido común y sabiduría. Algo difícil pero posible.