Revivir el dolor en Todos los Santos
El día de Todos los Santos es una prueba emocional para cualquier persona que tiene que revivir nuevamente el poder de la ausencia de personas importantes. El hecho de que nos acostumbremos a vivir con el vacío que deja el adiós de un ser querido no significa que en ciertos momentos, ese vacío duela de una forma más especial que en otros. En breve, celebramos el día de Todos los Santos, un día en el que las flores se convierten en la mayor expresión de afecto, respeto y reconocimiento hacia los difuntos.

En realidad, este día refleja de una forma clara que nadie muere mientras se le recuerda, es decir, aquellos que se fueron siguen vivos en el corazón de los familiares. Pero a nivel emocional, es imposible no olvidar puesto que el pasado forma parte de la identidad de un ser humano. De hecho, a nivel emocional, la infancia es una etapa determinante en el desarrollo de la personalidad de una persona.

Revivir el dolor en el día de Todos los Santos puede resultar doloroso pero a la vez, es terapéutico. Un día así siempre resulta más difícil de afrontar para quienes han vivido la muerte de una persona en los últimos dos o tres años. En ese caso, la herida está más abierta. Por otra parte, es un gesto de amor alimentar el recuerdo de una persona que está muerta. Por ejemplo, es bonito que un nieto que no pudo conocer a su abuelo, sí haya podido acercarse a él a través del testimonio de su padre. A través de esa herramienta tan poderosa como la palabra podemos ir más allá del tiempo y más allá de la mortalidad de un ser humano porque todas las personas dejan su huella en este mundo.