Romper las corazas emocionales
Cuando nacemos no tenemos ninguna estrategia para enfrentarnos al dolor o a sentimientos como el abandono, la soledad, la pérdida o el miedo. A menos que alguien nos haya enseñado a manejarlas de forma positiva, cuando hemos pasado por alguna situación similar, intentamos evitar volver a sufrir del mismo modo y con la misma intensidad.

Es entonces cuando aparecen las corazas emocionales, mecanismos de defensa que nos permiten sobrellevar el dolor o la decepción del día a día. En este aspecto, resultan positivas, pero también pueden ser limitadoras, especialmente cuando nos encontramos ante un conflicto interno o queremos cambiar nuestra forma de ser o proceder. ¿Cómo librarnos de ellas, entonces?

Tomar conciencia

El primer paso para librarnos de ellas es tomar conciencia de que existen. No son algo que podamos tocar y en muchas ocasiones actúan a nivel tan inconsciente que casi no podemos identificarlas. Para lograrlo, tenemos que ser muy honestos con nosotros mismos y determinar en qué momento estamos actuando de acuerdo con nuestras decisiones y cuándo lo estamos haciendo para evitar el dolor, la culpa, el miedo, etc.

A veces este proceso podemos hacerlo por nosotros mismos, pero si están muy interiorizadas, como ocurre en el caso de haber sufrido maltrato en la niñez, necesitaremos la ayuda de un profesional para identificarlas y desmontarlas.
Romper las corazas emocionales
Otro modo de tomar conciencia es ser conscientes de la angustia que precede a la evitación de la conducta, del miedo o de otro sentimiento similar.

Romper las corazas

Como en todo trabajo personal, deberemos comenzar por aquellas que menos ansiedad nos produciría romper. Una vez que determines cuál es esa situación, fíjate en cuál es tu patrón de evitación habitual. Intenta entonces modificarlo, haciendo pequeños cambios que te resulten asequibles. Una coraza que se ha llevado durante mucho tiempo no se rompe en un solo día, pero con confianza y constancia sí podrás liberarte de ellas.