Rutinas para sentirte bien
Uno de los efectos de las vacaciones de verano es la ausencia de horarios habituales que rompe de forma notable con los hábitos rutinarios durante el año. Lo cierto es que pese a que la palabra rutina tiene unas connotaciones negativas a nivel coloquial como muestran las asociaciones constantes que se realizan sobre el efecto de la rutina en el amor, en realidad necesitamos esa zona de confort tanto como el aire para respirar.

Las rutinas nos ayudan a construir un mundo hecho a nuestra medida. Un mundo en el que el factor de lo previsible aporta confianza, seguridad y salud.

El valor del equilibrio

Todo en exceso puede tornarse perjudicial, es decir, como bien expresó Aristóteles, la clave de la virtud reside en la prudencia, en el término medio. Cuando una persona se convierte en esclava de las rutinas y sufre por hacer una excepción a la norma en sus horarios frecuentes, queda condicionada por unas obligaciones que lejos de darle libertad se convierten en una forma de dependencia.

Rutinas para sentirte bien

Rutinas que son saludables

Tener la rutina de mantener unos horarios habituales de sueño y alimentación es un pilar básico del bienestar físico y mental. Caminar todos los días y disfrutar de paseos relajantes suma optimismo a la vida. Tener aunque solo sea quince minutos diarios para ti mismo también es una rutina de intimidad que debes luchar por mantener.

Respetar los espacios de ocio, mantener un contacto presencial con los amigos y no reducir este feedback únicamente al plano tecnológico. Cultivar la mente a través de la lectura y la realización de actividades de interés personal. Busca el modo de potenciar los espacios de felicidad cotidiana en tu día a día analizando tus fortalezas para poder potenciarlas y tus debilidades para poder minimizar su impacto en tu presente.