Saber lo que no quieres también es importante
A veces nos resulta muy difícil saber lo que realmente queremos, cuáles son nuestros deseos y objetivos en la vida. Puede que no nos hayamos tomado el tiempo necesario para hacer un ejercicio de introspección que realmente nos ayude a saberlo o puede que, aunque lo sepamos, no queramos decirlo, no ya a los demás, sino incluso a nosotros mismos.

La posibilidad de fracasar al intentar lograr nuestros objetivos es algo que a muchos nos asusta e, inconscientemente, evitamos marcarnos metas para de ese modo no tener que asumir el fracaso. Esto es algo que a la larga puede tener un impacto negativo en nuestra vida, ya que si no nos fijamos una meta y no sabemos a dónde queremos llegar, corremos el riesgo de vivir una vida sin un rumbo definido.

Si eres de las personas a las que les cuesta saber lo que quieren, un buen ejercicio es comenzar por lo contrario, sabiendo lo que no quieres.

Igual que es mucho más sencillo citar las comidas o los colores que no te gustan, lo mismo ocurre con los deseos y las metas. Para determinar lo que no quieres en tu vida, debes buscarte un espacio donde puedas estar a solas y en calma durante un rato. Haz un pequeño ejercicio de relajación y después pregúntate qué es lo que no quieres que haya en tu vida, como tener una relación de pareja autodestructiva o realizar un trabajo que no te guste. Anota todo lo que se te pase por la cabeza. Léelo despacio.

Si continúas tranquilo, pregúntate qué es entonces lo que quieres. Si te surge alguna respuesta, anótala. Si no, no te fuerces. Saber lo que no quieres también te ayudará a darle un rumbo a tu vida y, repitiendo este ejercicio, llegarás a saber lo que realmente quieres.