Cómo sanar el dolor de la decepción
La decepción es un sentimiento muy humano, sin embargo, en más de una ocasión debemos tomar conciencia de que el motivo de este dolor no ha sido tanto un hecho externo como interno. El más habitual es poner unas expectativas desorbitadas en la realidad, dar por hecho que algo va a ocurrir confundiendo el deseo de que eso suceda, con el hecho de que definitivamente así deba suceder.

Las decepciones son resultado, en la mayoría de las ocasiones, de la propia anticipación interior. Es decir, nos posicionamos en el presente, haciendo una hipótesis de la película de la vida, y a partir de ese momento, imaginamos hechos o circunstancias. Esto es muy habitual en el enamoramiento cuando el deseo de ser correspondido lleva al enamorado a dibujar un montón de matices en su mente.

Consejos para superar una decepción

Generalmente, después de una decepción se produce un efecto de caparazón, es decir, nos protegemos del mundo, cerramos puertas y evitamos volver a arriesgarnos. Esto no es del todo negativo mientras solo se dé esta circunstancia de un modo puntual, dentro del proceso de duelo.

Cómo sanar el dolor de la decepción
Con frecuencia también nos frustramos por interpretar las acciones ajenas a partir de la proyección de aquello que nosotros hubiésemos hecho en esa situación. Es decir, tomamos como criterio de justicia o corrección nuestra forma de actuar cuando en realidad, cada persona es diferente. Y alguien ha podido obrar con su mejor intención hacia ti, incluso aunque no haya cumplido la expectativa que tenías.

Por tanto, para sanar el dolor de las decepciones, intenta liberarte del peso de las expectativas y las interpretaciones para vivir más pegado al plano de la realidad y de la aceptación. Uno de los aprendizajes de madurez es aceptar que las cosas son así y no como nos gustaría que fuesen.

Cómo sanar el dolor de la decepción

Cómo pasar página después del dolor

Evidentemente, habrá situaciones en las que, de un modo objetivo, una persona te ha decepcionado porque ha roto tu confianza, no te ha valorado o ha herido tus sentimientos. En estos casos, debes valorar cada situación en su contexto. Lo cierto es que no hay amistad verdadera hasta que no existen también decepciones superadas. Porque la decepción con frecuencia, no es más que la manifestación de que dos personas son diferentes.

Intenta observar una relación de un modo general y no puntual. Con frecuencia, el dolor de una tristeza te lleva a poner tu atención en lo que ha ocurrido por el efecto lupa que todo lo magnifica. Cuando pasen unos días, después de que haya ocurrido la decepción, te sentirás más preparado para observar la realidad con objetividad, sin ese impacto de la emoción que puede alterar la lógica de la razón. Y es que, a veces, una decepción también se produce cuando nos damos una importancia excesiva a nosotros mismos fruto del ego y nos llevamos una situación al plano personal.

Por tanto, intenta poner sentido del humor a tu realidad porque la terapia de la risa te ayuda a poner un color diferente a las circunstancias.