Seducir con psicología
La seducción no sólo es necesaria en el amor sino que se trata de una capacidad útil en cualquier contexto de la vida: en el trabajo y en las relaciones sociales. ¿Cómo seducir desde la psicología?

En primer lugar, es importante entender las necesidades ajenas en un proceso de seducción. No hay nada que de verdad haga sentir tan bien a una persona como el hecho de sentirse reconocida y valorada por ti. Por tanto, cambia tu discurso y aprende a elogiar los puntos fuertes del interlocutor. No se trata de resultar fingido o artificial sino de hablar desde el corazón. A veces, por desconocimiento, la seducción se asocia con algo engañoso que es objeto de manipulación. Nada más lejos de la realidad, la seducción también está basada en el bien.

El poder de la seducción en una persona es tan potente que incluso, a veces, se lleva a cabo de una forma totalmente involuntaria. Así sucede cuando te sientes atraído por alguien. De una forma automática, el comportamiento es diferente porque te gusta la idea de agradar a la otra persona, y a su vez, tú te sientes bien en su presencia. ¿Qué efecto produce la seducción? Te conviertes en una persona interesante que los demás tienen ganas de conocer porque has despertado su curiosidad.

En el ámbito del amor, para seducir, es mucho mejor ser natural y no tener un plan preparado. Por otra parte, seduce con tu encanto natural y no haciendo regalos caros porque el cariño no se compra con dinero.

Para seducir tienes que trabajar tu autoestima, potenciar la seguridad en ti mismo porque es imposible transmitir algo a los demás que es contrario a lo que uno siente. Por tanto, mejora tu imagen personal para poder resultar más convincente en la seducción.