6 cosas que ganas cuando aprendes a decir no
Decir no es algo que cuesta mucho. Y sin embargo, esta sencilla palabra te hace ganar muchas cosas en tu vida. Tal vez, si aprendes a poner el punto de atención en aquello que ganas, te resulte menos difícil decirlo. En Psicoblog te contamos los beneficios emocionales de esta habilidad asertiva.

Ganas libertad

Mientras que mantienes una lucha interior entre dos alternativas, una vez que definitivamente tomas tu decisión, experimentas esa agradable sensación de libertad de ser dueño de tu propia vida. Mientras que cuando dices sí a algo que en realidad querías decir no, te conviertes en esclavo de tus propios miedos. Por el contrario, cuando vives en armonía con aquello que piensas y sientes, tomas las riendas de tu presente.

Incluso aunque sea a una pequeña escala, es decir, aunque sea en decisiones que no tiene una gran trascendencia de futuro en tu vida. Sin embargo, tomar este entrenamiento en acciones más sencillas, te da la confianza necesaria para arriesgar en objetivos más elevados.

6 cosas que ganas cuando aprendes a decir no

Ganas tiempo

Cuando haces algo que en realidad no quieres, vives esos periodos como una pérdida de tiempo. Pero además, esa energía negativa que se traduce en un enfado contigo mismo dura mucho más que el instante en el que ejecutas la acción. Por el contrario, cuando aprendes a simplificar, a no dar rodeos respecto de tus preferencias y eres claro en tus vínculos con los demás, ganas un tiempo muy valioso para invertirlo en aquello que realmente quieres.

Ganas mejores relaciones

Muchas relaciones se van deteriorando por todo aquello que no se dijo pero era importante expresar. Decir sí cuando en realidad quieres decir no es una forma de nudo que está bloqueando esta historia, este hecho se repite de forma habitual. Por el contrario, cuando ganas la libertad de expresar tus opiniones, tus relaciones mejoran porque la comunicación es más clara.

6 cosas que ganas cuando aprendes a decir no

Ganas emociones agradables

Las emociones no son positivas o negativas, sino agradables o desagradables. Cuando eres coherente contigo mismo, cuando superas el temor a quedar mal con otra persona, experimentas la agradable satisfacción de la honestidad. Y esto te ayuda a crecer como persona. Te sientes orgulloso de ti mismo por tener esta valentía vital. Pero incluso, también te sientes mejor al mirar a los ojos de la otra persona desde la verdad.

Ganas una visión positiva de la vida

Cuando asumes que no pasa nada por decir no cuando es no y que si alguna persona se aleja de ti por haber roto sus expectativas está en su derecho de hacerlo, ganas una visión positiva de la vida en tanto que la libertad es la raíz de este modo de obrar. Una libertad responsable y coherente.

Ganas verdad en tu vida

Gracias a esta libertad tan importante también ganas verdad y pierdes hipocresía. Ganas autoconocimiento y te preocupa menos el miedo al qué dirán. Por tanto, con una acción tan sencilla como aprender a decir no, ganas un montón de bienes existenciales que son básicos en cualquier esfera personal de realización.