Sensación de ridículo ante el rechazo amoroso
La sensación de ridículo es muy humana de hecho, este miedo es el que paraliza a tantas personas que nunca llegan a confesar sus sentimientos hacia alguien por miedo a la desnudez emocional que produce confesar un amor que no es recíproco. Sin embargo, este es el primer error que existe en el proceso de conquista. La valentía del amor implica entender que cuando tú abres tu corazón a otra persona te expones a que el otro no sienta lo mismo que tú. Y eso, no te convierte en alguien menos valioso.

Nadie hace el ridículo por amor

Nadie hace el ridículo por amor puesto que no es un gesto de risa sino de valentía tener la iniciativa de confesar ante otro un amor que está naciendo dentro de uno mismo. Es imposible abrir el corazón sin exponerte a sufrir porque la duda siempre queda ahí. Pero cuando te decides a dar el paso de confesar tus sentimientos al otro estás poniendo de tu parte para resolver esas dudas ya que la otra persona tiene la respuesta que buscas.

Y saber la verdad te libera de esa carga que llevas dentro de ti porque la duda amorosa es agotadora e insoportable de llevar durante mucho tiempo.

Sensación de ridículo ante el rechazo amoroso

La dignidad del amor

La dignidad del amor tiene su base en la persona que tiene una nobleza infinita. Deja de vivir obsesionado con un rechazo amoroso y siéntete orgulloso de ti mismo por haber dado el paso de abrir tu corazón y darte al otro.

Confesar el amor no tiene nada de ridículo, al revés, tiene mucho de fuerza, valentía, iniciativa y ganas de ser feliz. Pero conviene tener claro que la felicidad, por suerte, no depende de la respuesta de otra persona. En un primer momento parece que sí, pero el tiempo, pone todo en su lugar.