Sentir compasión aumenta nuestra autoestima
La compasión es ese sentimiento que nos permite comprender el estado emocional de otra persona que esté sufriendo, y que nos lleva a intentar aliviarla o la menos hacer que se sienta mejor. Normalmente, proyectamos esa compasión hacia los demás, y nos olvidamos de sentirla hacia nosotros mismos, sin tener en cuenta que, ante determinados hechos, sentir compasión de nosotros mismos nos va a ayudar a aumentar nuestra autoestima.

Eso sí, no debemos confundir la compasión por nosotros mismos con la autocompasión. En el primer caso, comprendemos nuestros sentimientos e intentamos aliviar nuestro dolor. En el segundo, nos limitamos a sentir pena por nosotros mismos, sin intentar salir de esa situación que nos resulta dolorosa. La primera es un acicate para mejorar, mientras que la segunda es limitadora.

La compasión es el mejor arma contra nuestro crítico interior, ese que no deja de reprocharnos todo lo que hacemos mal, todos los fallos que cometemos y todo aquello que nos parece erróneo. Sintiendo compasión de nosotros mismos podemos comprendernos y perdonar dichos errores, al tiempo que nos damos la oportunidad de mejorar. Desactivar al crítico interior nos ayuda a hacer crecer nuestra autoestima y a confiar más en nosotros mismo.

Sentir compasión del otro también nos ayuda a crecer. Cuando nos volvemos hacia una persona que sufre, la ayudamos en su dolor y la hacemos sentirse mejor, nuestra autoestima se ve reforzada. Además, si somos personas que nos angustiamos con facilidad, salir de nosotros mismos y centrarnos en otro en lugar de en nosotros, nos permitirá desconectar de nuestros problemas y sentir la felicidad de dar.

Incluso nuestra salud física puede beneficiarse de ella, ya que, según han demostrado diferentes estudios científicos, si la practicamos con regularidad, bien hacia nosotros o hacia los demás, mejoraremos nuestro sistema inmunológico y reduciremos nuestro nivel de estrés.