Sentir desconsuelo
Existen situaciones de la vida ante hechos inevitables que pueden producir tal nivel de sufrimiento que la primera respuesta que experimenta el sujeto ante esa vivencia emocional es el desconsuelo, esa sensación de desgarro interior que queda cuando una persona se siente desbordada por los acontecimientos externos. Hechos ante los que no encuentra un sentido que pueda aliviar ese pesar. Por ejemplo, la muerte de una persona joven produce un gran desconsuelo en la familia porque rompe con la lógica de la ley natural.

Cuando una persona experimenta desconsuelo exterioriza su malestar a través del llanto, se siente abatida y con una gran tristeza. En este tipo de situaciones, el apoyo de los amigos y familiares ofrece un refuerzo.

Falta de sentido ante el sufrimiento

Sin embargo, el desconsuelo nos lleva a tomar conciencia de cómo, en determinadas situaciones de la vida, nos sirve de poco aquello que pueda decirnos alguien externo ya que las palabras no logran modificar una realidad que nos gustaría cambiar. De hecho, con frecuencia en este tipo de situaciones, los silencios son más reconfortantes y ofrecen un mayor apoyo emocional los abrazos.

Por fortuna, el desconsuelo no dura eternamente en un proceso de duelo (un proceso de duelo que no solo puede vivirse ante la muerte de un ser querido sino también, ante una pérdida personal importante). El paso del tiempo se convierte en un gran aliado que logra calmar poco a poco las heridas. Sin embargo, el tiempo no lo logra todo por sí mismo.

Sentir desconsuelo

Primeros auxilios emocionales

En una fase de desconsuelo, muchas personas buscan apoyo emocional como muestra la importante tarea de aquellos psicólogos que ofrecen primeros auxilios emocionales a personas que deben asimilar una mala noticia. Otras personas también buscan apoyo espiritual de acuerdo a sus creencias. El desconsuelo muestra el sufrimiento en grado máximo.