Cómo hace sentir la personalidad victimista a los familiares
La personalidad victimista tiende a hacer juicios de valor constantes sobre los demás, sin embargo, no tiene este nivel de autocrítica para sí misma. Esto hace que las personas del entorno desarrollen sentimientos de culpa a partir de las quejas y reproches habituales de una persona que tiende al victimismo en su forma de afrontar la vida. Las personas victimistas magnifican sus problemas y se comportan como si los demás no tuviesen situaciones difíciles que afrontar.

Además, tienden a enviar mensajes difusos que lejos de ayudar a los familiares y amigos producen mayor confusión. Por ejemplo, no hacen peticiones específicas de ayuda sino que se quejan de un modo general y global. Esperando que los demás puedan adivinar exactamente qué quiere y cómo se siente el afectado. Pero la realidad es que estos problemas de comunicación aumentan el malestar en el entorno más cercano.

Lastre emocional del victimismo

Una de las características de la personalidad victimista es que tiende a culpar a los demás de su propia realidad interior. Por medio de este mecanismo de defensa evitan hacerse responsables de sus propias carencias internas. Son personas que tienen una visión distorsionada de la realidad, pero al magnificar su punto de vista y al infravalorar el punto de vista externo, pueden tardar mucho tiempo en hacer cambios en su sistema de creencias si no tienen la ayuda especializada de un psicólogo.

Las personas victimistas tienden a considerarse víctimas, como indica el propio término, no solo de las circunstancias externas sino también, de los actos ajenos. De este modo, evitan centrarse en aquello que realmente fomenta el empoderamiento personal: su propia voluntad de cambio al tener la posibilidad de adoptar una actitud más constructiva con la realidad y en sus relaciones con los otros.

Cómo hace sentir la personalidad victimista a los familiares
La actitud victimista también se retroalimenta a partir de la creencia equivocada de considerar que sus grandes esfuerzos por los demás nunca se ven recompensados en la misma forma. De este modo, es habitual que la persona que tiene esta actitud pase una factura emocional con mensajes del tipo: “Con todo lo que yo he hecho por ti”o “nunca te has dado cuenta de mi sufrimiento”.

El objetivo de este post no es solo intentar aportar un poco de luz a aquellas personas que estén en esta posición (una posición en la que todos hemos podido estar en algún momento de la vida). Sino también, ofrecer una perspectiva de ayuda emocional a aquellos familiares y amigos de quien con su actitud victimista alimenta un sentimiento de culpa insano en los demás. ¿Qué es lo que olvida una persona con personalidad victimista? Que todo ser humano ha sufrido en esta vida, tiene una historia en la que hay espacio para las propias heridas. Por tanto, cargar al otro con el dolor propio resulta injusto.

Cómo hace sentir la personalidad victimista a los familiares

Establecer lazos de esperanza

La personalidad victimista se alimenta de la lástima e incluso del chantaje emocional para despertar la compasión ajena y recibir atención a cambio. Es decir, con relativa frecuencia detrás de este tipo de comportamiento existe un deseo de atención. Con la ayuda psicológica especializada, es posible hacer un cambio de actitud para establecer lazos personales sin un discurso tan contaminado por las quejas, el chantaje emocional y la negatividad. Una negatividad que aleja a muchos amigos que se distancian ante este disco rayado de lamentaciones.