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El sentimiento de vergüenza es muy complejo: es posible que una persona se avergüence de sí misma por haberse comportado de una forma en concreto, en ese caso, esa persona siente culpabilidad y querría dar marcha atrás en el tiempo para no volver a cometer el mismo fallo. Sin embargo, el sentimiento de vergüenza también puede surgir a partir de la empatía que existe entre dos personas. En ese caso, se produce el sentimiento de vergüenza ajena por la identificación o la personalización que hace el sujeto como agente externo.

La crítica negativa de la mirada ajena

Es habitual que una persona sienta miedo a hablar en público, por ejemplo, por timidez, y en cambio, aquellas personas que han escuchado la ponencia no hayan notado en ningún momento la inseguridad en el otro. Pero también sucede a la inversa. Existen momentos en los que una persona puede actuar con total libertad de cierta forma, mientras alguien externo, se avergüenza en cierta forma por ello. En realidad, lo que se hace en este tipo de casos, es proyectar la actitud ajena sobre uno mismo.

Sentir vergüenza ajena

Cómo liberar este sentimiento

Conviene entender que la libertad es la base de las relaciones personales y de la actitud humana. Por ello, es fundamental entender que cada persona tiene sus valores y sus prioridades, por tanto, existen muchas formas de hacer las cosas y de observar una misma realidad.

Asumiendo este punto, es más fácil ser un observador imparcial de la realidad, para poder aprender también, del modo de vivir de otras personas y ampliar la mente. De esta forma, las personas también se liberan de prejuicios que en realidad, son totalmente negativos porque te mantienen atado a ti mismo y no te permiten llegar a quienes son diferentes a ti.