Cómo sentirte más acompañado
La compañía no solo puede brotar de la presencia directa de estar con otra persona. El simple hecho de sentirnos conectados a nivel emocional con alguien a quien queremos, con un valor que nos da esperanza o con un objetivo de felicidad, nos hace sentir más arropados. Además, existen distintos medios de comunicación y algunos de ellos, producen un agradable efecto de acompañamiento.

Por ejemplo, la radio que centra toda su comunicación en la voz y en el sonido, prescindiendo de cualquier imagen. De este modo, la radio te permite escuchar música o un programa concreto sin tener que detenerte (como sí ocurre cuando ves la televisión).

Son muchas las personas que ponen la radio cuando desayunan. Estos pequeños hábitos, crean unas rutinas que constituyen el mapa del mundo del protagonista.

Ejercicio de coaching

Para reflexionar sobre este tema te sugiero el siguiente ejercicio. Intenta traer a tu mente un momento de tu vida en el que a pesar de estar solo, no te sentías así: ¿Por qué crees que ocurría aquello? ¿Qué capacidades ponías en práctica en ese instante para sentirte bien? Anota en un diario todas las observaciones que consideres necesarias en relación con aquella imagen para tomar conciencia de tus propios recursos.

Crea anclajes de vida y amor

Para sentirte más acompañado, también puedes crear anclajes de vida y de amor en tu entorno. Por ejemplo, puedes poner alguna fotografía familiar en tu habitación. Llama por teléfono a tus padres para darles los buenos días y si ya no viven, ten un recuerdo para ellos.

Cómo sentirte más acompañado

Planes para sentirte acompañado

En ocasiones, tendemos a asociar de forma directa el disfrute de un plan con la necesidad de realizarlo en compañía. Sin embargo, muchos de esos planes son totalmente prácticos también en solitario: ir al cine, visitar una galería de arte, acudir a un recital de poesía, salir a comer a un restaurante. Cuando sales de casa, ves otros rostros y otras caras. Desde esta perspectiva, te relacionas con un entorno en el que te observas a ti mismo en el espejo de la mirada ajena.