Ser egocéntrico
El ego de las personas muestra la tendencia a la exaltación del yo que es tan humana y a la vez, la trampa de la propia felicidad. El ego puede darse en distintos grados pero cuando alcanza dimensiones desorbitadas, hace perder la perspectiva real a quien se siente como si fuera el centro del mundo cuando en realidad, no lo es. Es decir, puede que tú para ti sí seas el centro de tu mundo, sin embargo, no puedes aspirar a ser el centro para todos los demás porque en ese caso, te frustras de una forma inmediata.

Reduce el uso de la palabra yo

El ego puede visualizarse a través del lenguaje cuando en tu discurso utilizas mucho la palabra yo. En ese caso, empieza a dar un giro a tu pensamiento y además de usar el tú, también es importante hablar en primera persona del plural.

Las personas que tienen un ego muy fuerte tienen dificultades para ceder. Sin embargo, solo a través de la práctica se consigue reducir ese ego desmedido. Por ejemplo, cuando vayas al cine para ver una película con un amigo, deja que sea él quien decida la historia que vais a ver. Del mismo modo, intenta adaptarte tú al horario en el que puede quedar otra persona. No se trata de hacerlo siempre pero sí de vez en cuando para hacer el esfuerzo de minimizar el yo para educarlo.

Ser egocéntrico

Efectos negativos de las personas egocéntricas

Las personas egocéntricas tienen problemas en sus relaciones sociales porque es muy agotador convivir con alguien que solo piensa en sí mismo. Sin embargo, las personas egocéntricas, en raras ocasiones, reflexionan sobre la causa objetiva de aquello que sucede, y más bien, consideran que son envidiadas por los demás. Una trampa más de su propio ego.