Ser la madrastra
Si hay un personaje que ha sido denostado hasta la saciedad en la tradición popular de los cuentos se trata sin duda de la madrastra. Siempre ha sido presentada como un personaje malvado y manipulador que sólo busca su propio interés. Afortunadamente, las madrastras modernas no tienen nada que ver con esta imagen, pero ello no impide que muchas veces a las mujeres les cueste mucho ser aceptadas por los hijos de sus nuevas parejas.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que no podemos sustituir a su madre. Puede que tu pareja se haya divorciado o sea viudo pero, en cualquier caso, sus hijos tienen o han tenido una madre, por lo que nunca debes intentar sustituirla, ya que éste será el modo más sencillo para lograr que sus hijos te rechacen.

Debes aceptar el hecho de que para ellos has suplantado el lugar de su madre y es una situación que les cuesta bastante aceptar, por lo que la elección más inteligente es mostrarte como una compañera tolerante con la que pueden contar.

Es importante que no pierdas la calma si el niño muestra agresividad o indiferencia hacia ti. Un divorcio, aunque se haya realizado de forma consensuada siempre es una experiencia traumática para los hijos, por lo que no debes forzarlos a que te acepten, sino ir ganándote su confianza y su afecto poco a poco. Esto tampoco significa que te vuelvas su colega y le consientas todo, ya que ante todo eres una adulta.

También es clave la postura que mantenga tu pareja a la hora de moderar los posibles conflictos que puedan surgir entre sus hijos y tu, sin ponerse totalmente a tu favor para que el niño no se sienta rechazado ni posicionarse a favor del niño, sino intentando ponderar la decisión más justa en cada momento.