Sesgo psicológico: distorsiones de la realidad
Cuando tomamos decisiones, juzgamos a las personas o evaluamos una determinada situación, intentamos siempre ser lo más imparciales y objetivos posible. Sin embargo, por mucho que lo intentemos, nunca lo lograremos al 100%, ya que la forma en la que percibimos las cosas tiene una gran importancia en estos casos.

No siempre somos racionales, sino que muchas veces la ansiedad, las experiencias pasadas, las creencias populares, los prejuicios o las primeras impresiones tienen mucho peso en nuestra visión de la realidad, haciendo que la veamos distorsionada, no tal cual es. Esta distorsión es lo que en psicología se conoce como el sesgo cognitivo. A continuación te presentamos alguno de los más habituales:

– Sesgo bandwagon: Consiste en hacer o creer una cosa porque muchas personas creen o hacen lo mismo. En este sesgo se basan las modas, las creencias.

El sujeto da por buena la idea o el hecho sin contrastarlo en ningún momento.

– Sesgo de confirmación: Es muy habitual en todos nosotros, y consiste en buscar datos o interpretar una información de forma que confirme nuestras ideas preconcebidas. De ese modo, sólo percibiremos una parte de nuestra realidad.

– Sesgo retrospectivo o sesgo de a posteriori: Es el que nos lleva a considerar los hechos pasados como predecibles. Este sesgo nos lleva a sentirnos culpables de hechos acontecidos en el pasado porque “teníamos que haberlo sabido”, cuando en ese momento era imposible.

– Ilusión de control: Es la tendencia de los seres humanos a creer que podemos controlarlo todo o que, en cierto modo, podemos influir en resultados en los que nos es imposible influir.

– Sesgo de falso consenso: es la tendencia experimentalmente corroborada de creer que las propias opiniones, creencias, valores y hábitos están más extendidos entre el resto de la población de lo que realmente lo están.