Simplifica tu vida para ser más feliz
Nos pasamos la vida corriendo de un lado a otro, llenándonos de obligaciones, exigencias, impuestas por los demás o por nosotros mismos, tratando de cumplir nuestras expectativas, las de los demás, de no fallar siempre, de ser siempre perfectos y todo ello, a la larga, nos causa un gran estrés psicológico que desemboca en ansiedad, depresión u otro tipo de dolencias emocionales.

Nuestra vida está tan llena que a veces deseamos tirarlo todo por la borda sólo para poder tomarnos un momento de respiro. Sin embargo, no es necesario ser tan drásticos. Para aliviar ese estrés, poder sentir que disfrutamos de la vida y de los momentos que vivimos, basta con que aprendamos a simplificar nuestra vida.

Para ello comienza por algo pequeño. Piensa en todo lo que tienes que hacer mañana y decide un compromiso que no vas a cumplir, algo sencillo que suelas hacer pero que realmente no te guste, como una cita o reunión a la que te hayas apuntado sin ganas. Renuncia a él e invierte ese tiempo en ti mismo, haciendo lo que te apetezca. Notarás cómo tu vida se aligera. Poco a poco puedes ir eliminando todos los compromisos y obligaciones que no te gusten realmente, pero es importante ir uno a uno.

Otro paso importante es ordenar tu casa. El desorden es muy estresante, y si queremos sentirnos en paz, debemos ver equilibrio a nuestro alrededor. Por ello es el momento de poner manos a la obra hasta que tu casa tenga un aspecto que te resulte relajante. Si tu casa es un desastre, puedes ir haciendo una habituación por semana, para no agotarte ni estresarte.

Pon límites a las tareas que haces. Determina cuánto tiempo van a durar, y reserva el tiempo restante para ti, tu familia o lo que quieras hacer. No se trata de estar esclavizado por el reloj, sino de no eternizarse con cada tarea.