¿Sin ganas de ir al trabajo?
La motivación está directamente vinculada con la vida laboral pero también personal. Es decir, también se necesita estar motivado para cultivar las amistades y las relaciones sociales. Lo que algunas personas no entienden es que la motivación no siempre debe ser extrínseca, es decir, uno mismo puede alimentar su motivación para afrontar mejor la rutina.

En cualquier caso, merece la pena mencionar que algunas personas se sienten realmente mal ante la idea de ir al trabajo. Cuando esta emoción puede llegar a traducirse en angustia, es fundamental pedir ayuda para poder encontrar una solución. Porque está claro que aunque la persona sienta que esa situación está fuera de su control, se puede encontrar un remedio. ¿Cómo puedes hacer para recuperar la ilusión de ir al trabajo?

En primer lugar, piensa en todas las cosas buenas que vives gracias a tu empleo. Y especialmente, sé sincero contigo mismo a la hora de analizar si te compensa o no hacerlo. En caso de que no te compense, la decisión está más clara. Pero gracias a un trabajo, una persona recibe un sueldo con el que poder vivir y hacer frente a sus gastos.

Por otro lado, cuando una persona se obsesiona con un aspecto en concreto de su vida, pierde tanta energía emocional que olvida todo lo demás. Sin embargo, se debe hacer lo contrario. Es decir, en caso de que no te sientas bien en tu trabajo, debes cultivar todavía mucho más tus relaciones sociales, tus aficiones y tu tiempo de ocio para poder compensar dicha negatividad con otros espacios de optimismo en los que te sientes tú mismo.

A veces, también conviene tomar como una señal positiva el hecho de no tener ganas de ir al trabajo, sencillamente, porque dicha emoción te está informando de algo importante. Por ejemplo, puede que signifique que tienes un empleo que está lejos de tu vocación.