Síntomas de la ansiedad
Los síntomas de la ansiedad no son siempre fáciles de identificar, y muchas veces nos encontramos mal, con una angustia difusa, y sin saber bien lo que nos ocurre. Para poder combatir la ansiedad, lo primero que debemos hacer es determinar si la estamos sufriendo, y para ello es necesario conocer los síntomas que conlleva, tanto físicos como mentales.

La ansiedad forma parte de nuestra respuesta a un peligro, ya que forma parte del luchar/huir o quedarse quieto, nuestras estrategias para salvar la vida. Sin embargo, esta función positiva desaparece cuando es constante, ya que tiene efectos negativos a todos los niveles.

Los síntomas físicos que acompañan a la ansiedad son tensión muscular, agitación e inquietud psicomotrices, cansancio, dolores de cabeza, temblores, mareos, sudoración, taquicardia, molestias estomacales, vértigo y sequedad en la boca. Son generales, ya que después cada tipo de ansiedad puede tener unos síntomas específicos, como ocurre en el caso de la asociada a la fobia social, que suele conllevar también el ponerse rojo.

También es necesario tener en cuenta que, para que exista ansiedad, no es necesario que se den todos los síntomas al mismo tiempo.

La ansiedad suele llevar asociados también pensamientos catastrofistas en torno a estos síntomas, como la idea de estar volviéndose loco, estar sufriendo un infarto, una enfermedad, etc.

Por otro lado, existen síntomas psicológicos, que, aunque también pueden depender en gran medida de cada tipo de ansiedad, el más habitual es una preocupación constante, casi obsesiva, por todo, anticipando hechos negativos que les pueden suceder a ellos, a sus familias, etc.

También es habitual sentir inquietud, tener dificultad para concentrarse, sentirse nervioso e irritable y tener dificultades para conciliar el sueño, especialmente debido a lo que se conoce como rumiación, es decir, no dejar de dar vueltas a los problemas.