Síntomas de la esquizofrenia paranoide: causas y tratamiento
Aquellas personas que sufren esquizofrenia paranoide pueden sufrir creencias erróneas que a modo de delirio les llevan a creer que existe alguien que está conspirando contra ellas o algún familiar querido. Son ideas que viven con mucha intensidad tanto es así que invierten una gran energía en pensar sobre cómo pueden protegerse del otro. Este tipo de ideas también produce otro efecto secundario.

Síntomas de esquizofrenia paranoide

Las personas que sufren esquizofrenia paranoide pueden encerrarse durante mucho tiempo en sí mismas, marcar una gran distancia a nivel social hasta el punto de aislarse de los demás. En esta etapa, la persona está alerta y a la defensiva con ciertas personas que le producen desconfianza. En cierta forma, existen momentos en los que se dan una excesiva importancia a sí mismos.

El paciente puede sufrir alucinaciones de tipo de auditivo con cierta frecuencia. Aunque las ideas delirantes pueden estar asociadas con el exceso de importancia del yo o con la persecución también existen otras sensaciones posibles, por ejemplo, los celos. Como consecuencia de estas percepciones, la persona puede experimentar ansiedad y mostrarse irascible con cierta frecuencia en discusiones.

El paciente ve alteradas sus relaciones sociales al punto de mostrarse poco natural en ciertos momentos. Sin embargo, conviene destacar que con el tratamiento médico adecuado, el paciente puede tener un pronóstico muy positivo. Además, cuanto antes se interviene profesionalmente en este tipo de casos, antes se pueden controlar los síntomas de la esquizofrenia paranoide.

Síntomas de la esquizofrenia paranoide: causas y tratamiento

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Cada caso es diferente y tiene unos matices concretos por lo que solo el psiquiatra puede realizar un diagnóstico adecuado y determinar el tratamiento que también varía dependiendo de las condiciones de cada caso pero no siempre es necesario medicarse. La edad en la que se presenta este trastorno es relativamente tardía, desde los 15 hasta los 35 años, aunque existen excepciones.