Síntomas de la obsesión por la muerte
La muerte está allí, es una realidad que nadie puede evitar ni de la que tampoco se puede escapar. Sin embargo, y más allá de que existen tantos libros de autoayuda que afirman que deberías aprender a vivir cada día como si fuese el último, lo cierto es que vivir así sería una angustia. Precisamente, porque la conciencia de límite produce una sensación asfixiante sobre la conciencia como bien mostró Sartre. La aceptación de la muerte todavía es más difícil en una sociedad en la que prácticamente no se habla de ese tema por el valor de la juventud y la belleza.

Sin embargo, lo primero que debes pensar es que no se sabe cuántos años vas a vivir. Puede que tú seas una de esas personas afortunadas que llegue a cumplir noventa o cien años. ¿Vas a estar preocupándote cuando tal vez, tienes tantos años por delante para cumplir tus metas, realizar tus sueños y ser feliz? No te adelantes al mañana ni des vueltas a lo que no puedes controlar. Aquí reside la clave de la cuestión: en la vida, es mejor aprender a orientar la mente hacia temas en los que sí que tienes capacidad de influencia.

En una crisis vital o existencial es muy posible que sientas de cerca la obsesión por la muerte, la fragilidad de la vida, la angustia que produce el paso del tiempo, la rapidez con la que pasan los días y la sensación de vacío interior. Lo cierto es que una crisis de este tipo es dolorosa pero cuando la superas sales fortalecido de ella.

Merece la pena aprender a vivir el ahora. Pero también puede suceder que te obsesiones con la muerte en el caso de que haga tiempo que has perdido a un familiar cercano al que querías mucho. O también, en el caso de que hayan diagnosticado a alguien de tu entorno una enfermedad de difícil curación.