Sobrevivir a las Navidades en familia
Si hay algo que identifica a las Navidades es que son unas fechas eminentemente familiares, en las que numerosos miembros de una misma familia se reúnen en torno a una misma mesa para disfrutar de las fiestas. Sin embargo, esto no siempre es así, ya que si las relaciones familiares no son buenas, disfrutar de estas fiestas se hace más cuesta arriba, ya que, al reunirse todos suelen reaparecer temas conflictivos que la separación ha mantenido soterrados.

Para evitar que esto se convierta en una escalada de tensiones que pueda llegar a extremos que no podamos manejar, lo mejor es seguir una serie de pautas:

– No tener demasiadas expectativas: El cine y la literatura representan las reuniones familiares como un remanso de paz y felicidad en el que todos disfrutan de la compañía de los demás.

Sin embargo, si nuestras Navidades nunca han sido así, no lo van a ser ahora. La cuñada pesada y metomentodo continuará siéndolo y ese tío, primo, sobrino, etc., que nos resulta insoportable, continuará siéndolo. Por ello, debemos esperar tan sólo lo que sabemos que podemos esperar. De ese modo evitaremos las frustraciones y las decepciones.

– Evitar temas problemáticos: Puede que la celebración marche estupendamente hasta que temas como política, religión, u otros a los que la familia sea sensible aparezcan. Como miembros de la familia, los conocemos de antemano, y, en cuanto aparezcan , lo mejor es intentar cortar el tema desde el principio, introduciendo nosotros un tema Nuevo o realizando cualquier otro tipo de interrupción que se nos ocurra para disminuir la tensión.

– También podemos, antes de la celebración, pedir colaboración a los familiares, aunque esto deberemos hacerlo de la forma más neutral posible, para no encontrarnos con el resultado contrario. Pedir colaboración y no intentar imponer conductas es la mejor forma de lograrlo.