Sólo tú puedes medir tu éxito
Todos buscamos y, de hecho, podemos lograr el éxito en nuestra vida. Sin embargo, la mayoría de las personas no se consideran exitosas, sino, al contrario, se consideran fracasadas o, cuando menos, perdedoras, incapaces de lograr alcanzar el éxito.

Esto sucede cuando ponemos el foco del éxito en aquello que es externo a nosotros, y buscamos conseguirlo por patrones que no son nuestros o patrones externos. Si medimos el éxito por los caballos de nuestro coche o los ceros de nuestra cuenta bancaria, puede que consideremos que no lo hemos logrado, pero si lo valoramos por el logro que hemos alcanzado en nuestras metas, las personales, las que nosotros hemos diseñado, seguramente la valoración será muy distinta.

Tener éxito

Sólo tú puedes determinar si tienes o has tenido éxito en tu vida y sólo tú puedes decidirte a conseguirlo o, por el contrario, decidir que no quieres alcanzarlo. El éxito consiste en fijarse una meta y conseguirla, sea cual sea. Incluso si nos lo proponemos, lo intentamos y no lo logramos, también habremos tenido éxito, tan sólo por el hecho de haberlo intentado y de todo aquello que nos ha proporcionado el ir detrás de nuestra meta.

Esfuerzo

Eso sí, el éxito nunca llega por sí sólo. Es verdad que en un momento dado podemos tener un poco de suerte que nos catapulte hacia nuestra meta, pero detrás del éxito, de cualquier tipo, hay mucho esfuerzo, trabajo, dedicación, momentos de frustración y, sobre todo, confianza en que se puede lograr.

Alcanzar el éxito

Sólo tú puedes medir tu éxito
Para ello, lo primero es establecer la meta que queremos lograr, y diseñar un plan para conseguirlo. Debemos, también, mantener la ambición positiva de prosperar, de mejorar, y saber enfrentarnos a los problemas y a los obstáculos cuando nos enfrentemos a ellos, porque es seguro que los encontraremos.

Y, sobre todo, tener en cuenta que eres tú quien valora si has conseguido el éxito o no, nadie más puede hacerlo, nadie más puede ser tu juez.