Solucionar conflictos de forma asertiva
En el trabajo, con la familia, con nuestra pareja… son muchas las situaciones en las cuales pueden surgir conflictos, y, dependiendo de cómo los solucionemos, mejoraremos o empeoraremos nuestras relaciones personales. Por ello, cuando tengamos un conflicto con alguien, deberemos siempre intentarlo solucionar de modo asertivo, y para ello seguiremos una serie de pasos, denominados técnica DESC:

– Describir los hechos de la forma más objetiva y clara posible. No se trata de saber quién hizo qué, sino cuál es el conflicto que hay que solucionar. De este modo, el otro no sentirá que estamos personalizando o culpándole del conflicto, sino que lo que se busca es una solución que sea ventajosa para ambos. Una vez que el conflicto se despersonaliza, es más sencillo solucionarlo con objetividad, dejando las emociones a un lado.

– Expresaremos en qué puntos no estamos de acuerdo, cómo nos sentimos y qué pensamos acerca del comportamiento del otro. Es importante que empecemos las frases con yo, “yo me siento, yo opino”, en lugar de “es que tú…”, lo cual llevaría al otro a ponerse a la defensiva.

También es importante reconocer nuestra parte de responsabilidad en el problema.

– Propondremos soluciones: Lo haremos siempre desde un punto de vista positivo, sugiriendo comportamientos o acuerdos que beneficien a las dos partes. Es importante aquí no echar toda la carga sobre el otro, sino apuntar soluciones compartidas. Si lo hacemos bien, en este punto suele quedar desbloqueado el conflicto.

– Determinar qué resultados positivos (consecuencias) tendrá para los dos si se pone en práctica dicha solución, reforzando así positivamente lo conseguido en el punto anterior.

De este modo evitaremos que el conflicto derive en uno peor, donde ambas partes resulten dañadas. Si en algún momento sentimos que perdemos el control, detendremos la conversación explicando cómo nos sentimos y comprometiéndonos a retomarla más tarde.