Solucionar conflictos de forma positiva: estrategia ganar-ganar
Por mucho que queramos evitarlos, los conflictos con los demás son inevitables. Ya sea nuestra pareja, miembros de nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo o incluso desconocidos, la diferencia de puntos de vista, deseos, aspiraciones y objetivos hace que, en un momento dado, nos veamos inmersos en un conflicto. Esta idea suele tener una connotación negativa, pero dependiendo de cómo la solucionemos, esta situación puede ayudarnos a crecer como personas y ser algo positivo o puede llenarnos de rencor y enturbiar, de cara al futuro, la relación con esa persona.

Ante un conflicto, podemos tomar tres actitudes distintas:

– Ganar-perder: En este caso se ve el conflicto como una guerra, y para llegar a una solución se parte de la base de que una de las partes será ganadora y la otra una perdedora, siendo sólo posible la rendición absoluta del otro.

En estos casos se intenta sobre todo imponer los propios puntos de vista y nos sentimos atacados y violentados, lo que nos suele llevar a una dialéctica en la que ambas partes pueden resultar dañadas, pero especialmente la parte perdedora, que sólo esperará el momento de resultar ganadora en el siguiente conflicto.

– Perder perder: Partimos de la base de que ambas partes deben renunciar a algo o ceder algo (perder) para solucionar el conflicto. Es una solución mejor que la anterior, pero suele llevar a que ambas partes se sientan frustradas por la pérdida sufrida.

– Ganar-ganar: Es la actitud más positiva, porque parte de la premisa de que ambas partes inmersas en el conflicto pueden alcanzar sus objetivos, es decir, permite que ambas ganen. Para ello es necesario afrontar el conflicto tengan la voluntad y la creatividad necesaria para lograr una solución satisfactoria para ambas partes. Hacer un buen diagnóstico del problema y buscar soluciones que tengan en consideración al otro es esencial en esta estrategia.