Se denomina somatización al proceso por el cual se desarrollan síntomas físicos recurrentes como dolores de cabeza, vómitos o musculares que no parecen tener una causa determinada y que llegan a interferir con nuestra vida personal o laboral. El hecho de que por muchas pruebas que nos realicen no encuentren el origen de dichas dolencias se debe a que su causa suelen ser problemas emocionales, estrés o ansiedad.

En cierto modo la somatización es algo que nos ocurre a todos continuamente. Cuando se nos quita el apetito antes de un examen o nos duele el estómago si tenemos que realizar algo que nos pone nerviosos, por poner algunos ejemplos, estamos somatizando, es decir, manifestando con problemas físicos síntomas psíquicos.

El modo en que somatizamos las emociones es muy diverso: pueden ser dolores abdominales, problemas respiratorios, sexuales e incluso neurológicos, e incluso hoy día sabemos que hay muchos trastornos que están totalmente ligados a las emociones, entre los que destacan las enfermedades dermatológicas y muchas patologías intestinales.

Al parecer se trata de una conducta en cierto modo aprendida, ya que se ha constatado que es un fenómeno que se da con mayor frecuencia en aquellas familias donde ya se han verificado casos similares.

Toda esta sintomatología suele ser una llamada de atención por parte del sujeto, que lo que busca es que los demás le presten atención en otros aspectos de su vida, logrando así el protagonismo que no obtiene de otro modo.

También se busca eludir las responsabilidades que conlleva convertirse en adulto o aceptar responsabilidades e incluso el objetivo puede ser unificar una familia dividida, ya que, al centrarse la atención de todos los familiares en el enfermo, se olvidan otros conflictos intrafamiliares. La persona que somatiza pocas veces es consciente de estas motivaciones.