Somos diferentes, ¿y qué?
Las personas somos diferentes y esto es una realidad que todos debemos asumir pero sobre todo respetar. La tolerancia, la empatía y la asertividad van cogidos de la mano en cuanto a las diferencias entre las personas, además ser diferentes nos aportará mucha riqueza cultural y emocional. Si fuésemos todos iguales, con personalidades iguales, además de parecer robots programados sería todo un poco aburrido, ¿no crees?

Tus padres, tus hermanos, familiares, amigos, compañeros…todos tienen un carácter diferente al tuyo, ¿verdad? O al menos siempre se diferenciará en algún que otro detalle ¡y esto no es malo! Por este motivo debes asumir que todos somos como somos y que no sean igual que tú no significa que no puedan congeniar contigo.

Encuentra tu paz

Debes entender que todas las personas tienen sus limitaciones, sus conflictos y su propio pensamiento, algo que no tiene nada que ver contigo. Para que encuentres más paz en tu interior deja de acumular resentimientos y malos rollos hacia las personas.

Pensar que una persona piensa diferente a ti porque quiere estar en tu contra además de absurdo es incoherente. Una persona puede ser y estar muy cercano a ti y que sus pensamientos no concuerden con los tuyos, en lugar de enfadarte ¡aprovecha la diversidad y libertad de pensamiento!

¿Te han hecho daño?

Si en alguna ocasión ha habido alguna persona que te ha hecho daño por una actitud inadecuada piensa que lo más seguro es que esa persona no haya querido molestarte a propósito pero que no ha sabido hacerlo de otra manera. Cuando esto ocurra lo más inteligente es decirle de la mejor forma posible que su actitud te ha molestado y que te gustaría que a la próxima vez se dirigiera a ti de diferente manera, sólo así podrás transmitir tu malestar para que tome conciencia que su actitud no ha sido la adecuada.

Somos diferentes, ¿y qué?

Cuidado con los reproches

Si tienes reacciones desproporcionadas es posible que puedas herir o molestar a otras personas, pero ten cuidado porque incluso tus mejores amigos y familiares pueden verse cansados, aburridos y agotados de aguantar siempre los mismos reproches.

Si realmente quieres tener unas relaciones interpersonales sanas y que te hagan crecer deberás quitarte de la cabeza que todos debamos pensar igual. Todas las personas somos diferentes y tenemos nuestra propia idiosincrasia ¡tú también! Igual que te gusta ser tú mismo, respeta que los demás también lo sean.