Superar el miedo a tomar decisiones
Durante nuestra vida, tenemos que tomar decisiones de forma continua. Algunas son sencillas y cotidianas, como elegir la ropa que nos vamos a poner, pero otras son más complicadas e incluso muy difíciles, porque de ellas puede depender nuestro futuro personal, laboral o sentimental. Por ello, muchas personas evitan tomar dichas decisiones, no por la decisión en sí, sino por el miedo a equivocarse en su decisión.

Decidir siempre implica renunciar a algo y no siempre podemos prever las consecuencias de dicha decisión. Le damos vueltas, analizamos una y otra vez los pros y los contras y habitualmente volvemos a estar siempre como al principio. El problema de esta actitud es que esto supone que sean los demás quienes toman las decisiones por nosotros, bien porque nos dejamos influir por su opinión o porque la posibilidad de elección que teníamos desaparece, porque nos retiren la oferta laboral o la persona a la que le gustamos se canse de esperar a que nos decidamos.

Tenemos que tener en cuenta que el miedo a equivocarnos no desaparecerá, porque en la mayoría de las ocasiones elegimos casi a ciegas. Debemos aceptar ese miedo y evaluar con objetividad los pros y los contras de cada decisión.

Podemos pedir consejo, pero siempre sabiendo que la opción es nuestra, y aceptar que, si nos equivocamos, ello supondrá una oportunidad de aprender de nuestros errores.

Por encima de todo, deberemos confiar en nosotros mismos, en nuestra capacidad para determinar qué es lo mejor para nosotros según los datos que tenemos en el momento en el que tomamos la decisión. No podemos prever el futuro, por lo que no podemos autocastigarnos si más adelante surgen circunstancias que no habíamos previsto. Incluso si es así, tenemos el poder de modificar nuestra decisión, adaptarla a las nuevas circunstancias y valorar de nuevo la situación.