Superar el miedo al cáncer
Todos sentimos temor ante la posibilidad de caer enfermos y hacemos lo posible para evitarlo. Existen personas en las que este miedo se centra en el temor a sufrir cáncer, a que se reproduzca si ya lo han sufrido o al dolor que esta enfermedad o su tratamiento pueda llevar aparejado. Son personas que sufren fobia al cáncer o carcinofobia.

Aunque todos en un momento dado podemos tener este miedo, sobre todo si contamos con antecedentes familiares, quienes sufren fobia al cáncer temen la posibilidad de sufrirlo ante cualquier dolor, malestar u otro tipo de síntoma físico que puedan percibirse.

Además, por ese mismo miedo, erradicarán cualquier conducta que, según los expertos, pueda producir cáncer, como fumar o tomar el sol. Estas medidas, que en principio son saludables, son llevadas hasta el extremo por quienes sufren esta fobia, de forma que evitarán el más mínimo contacto con el humo del cigarrillo o la menor exposición al sol, creando una serie de conductas evitativas patológicas que, en muchas ocasiones, les van a impedir llevar una vida normal.

En ocasiones, estos enfermos se someten a multitud de pruebas de detección del cáncer, para encontrar el origen de cada síntoma. Otras veces, por el contrario, el miedo al cáncer se traduce en la negativa a someterse a cualquier tipo de pruebas de diagnósticas para, de ese modo, evitar descubrir que padecen la enfermedad.

El tratamiento de esta fobia comienza consiguiendo información fiable que ayude a los enfermos a disminuir la ansiedad. También es bueno que compartan sus temores con amigos y familiares, así como con personas que hayan superado la enfermedad.

Si nuestra pareja, un amigo o un familiar sufre esta fobia, es importante dejarle expresar sus temores y, con argumentos válidos, ayudarle a disminuirlos. Comportamientos como enfadarnos, decir que son tonterías o que se están obsesionando sólo contribuirán a que su fobia empeore.