Superar el odio hacia uno mismo
Uno de los sentimientos más destructivos que puede tener el ser humano es el odio hacia uno mismo. Éste odio nos lleva a no sentirnos dignos de lograr aquello que deseamos, de ser amados, de ser felices o tener éxito. Nos hace pensar que somos un fraude y que estamos condenados al fracaso en todo lo que intentemos. Poco a poco ese odio hacia nosotros mismos se va transformando en un veneno que va invadiendo todas las áreas de nuestra vida, transformándonos en seres infelices y amargados, incapaces de valorarnos a nosotros mismos y de lograr un mínimo de bienestar emocional.

Son muchas las causas que pueden dar origen a este odio. Es común que este sentimiento se genere en la infancia, si el niño nace en una familia desestructurada en la que no es querido por sus padres y otros adultos que le rodean.

También el autodiálogo negativo hacia nosotros mismos nos lleva a odiarnos, sobretodo si es altamente destructivo y lo hacemos de modo continuo, porque terminamos creyéndonos aquello que decimos, que no valemos para nada, que somos idiotas, que nunca hacemos nada bien…

Detener este tipo de pensamientos negativos cuando cometemos un error o nos equivocamos es uno de los puntos esenciales cuando queremos dejar de odiarnos a nosotros mismos. No sólo los pensamientos conscientes, sino también los inconscientes, aquellos que aparecen sin que nos percatemos de ello y que establecen un modelo de pensamiento en nuestro cerebro.

Aparte del autodiálogo negativo, si queremos dejar de odiarnos a nosotros mismos, es esencial que aprendamos a aceptarnos como somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos. Aceptar que no somos perfectos y que no tenemos por qué serlo. Al igual que aceptamos a nuestra pareja o a nuestros amigos como son, con sus luces y sus sombras, debemos aprender a hacerlo con nosotros mismos.