Ayuda psicológica para bajar de peso y adelgazar
En un proceso de dieta no solo es importante contar con el asesoramiento de un nutricionista sino que también es clave atender al factor mental ya que en muchas ocasiones, algunas personas tiran la toalla como consecuencia del autoboicot de las ideas negativas. Para mantener la motivación en un proceso de adelgazamiento es gratificante compartir este compromiso con amigos y familiares del entorno más cercano, personas de verdadera confianza.

En una situación de este tipo, la persona debe sentirse totalmente libre de decidir con quién quiere compartir esta información y con quién no.
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Pierde peso engañando a tu cerebro
Uno de los principales obstáculos con el que se encuentran quienes quieren o deben seguir una dieta es disminuir la cantidad de alimentos que toman al día, restringiendo las comidas a cuatro o cinco tomas y sin llenarse demasiado. Acostumbrados a comer en cualquier momento y sin tener en cuenta la cantidad, la sensación de privación cuando renunciamos a este hábito puede hacer que la dieta fracase. Sin embargo podemos ayudarnos poniendo en práctica una serie de trucos que nos van a ayudar a controlar la cantidad de alimento eliminando la sensación de privación, porque se trata de engañar a nuestro cerebro.

Para ello lo primero que debes hacer es olvidarte de los envases familiares y comprar comida en los envases más pequeños que puedas encontrar (bolsas pequeñas de patatas fritas, de galletas, paquetes pequeños de dulces, etc.). A veces sólo tenemos sensación de satisfacción cuando nos comemos el paquete o la bolsa entera. Si es más pequeño, tendremos la misma sensación de saciedad (nuestro cerebro lee que nos hemos comido todo el alimento) pero habremos consumido mucha menos cantidad de alimento.
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Terapia de grupo para adelgazar
Las personas que quieren adelgazar normalmente tienen a su alcance toda la información necesaria para hacerlo. Conocen millones de dietas, un sinfín de formas de hacer ejercicio para perder grasa y seguramente se saben al dedillo el contenido calórico de cada alimento. Por ello, en principio, perder peso debería ser muy sencillo, ya que sólo deberían seguir lo que ya saben y conseguirían adelgazar.

Pero la ecuación no es tan sencilla porque a la hora de perder peso se interponen en nuestro camino otros obstáculos de los que unas veces somos conscientes y otras no. Debido a esto y a tenor de los resultados, es más sencillo adelgazar en grupo que solo, y mejor si es en terapia de grupo.
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Adelgazar con PNL
De los muchos objetivos que alguien se puede fijar a lo largo de su vida, perder peso es uno de los más difíciles de lograr para algunas personas debido al componente emocional que tiene el hecho de comer, lo que, sin duda, dificulta en gran medida la pérdida de peso.

El uso de la Programación Neurolingüística para perder peso nos ayuda a romper las conductas inconscientes que nos llevan a comer en exceso, examinando nuestras creencias sobre la comida, el ejercicio y la pérdida de peso en general. Por ello, investiga cuáles son nuestras verdaderas creencias en torno a la comida para, destruyéndolas, lograr la pérdida de peso.

Para ello, busca la “intención positiva” que tiene para aquellos que no consiguen adelgazar el mantenimiento del sobrepeso.
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Pensar en comida adelgaza
A primera vista parece impensable, porque parece que pensar en comida nos da hambre. Sentados ante el televisor nos acordamos de esa tableta de chocolate o de esas galletas que tenemos en la cocina y al cabo de pocos minutos estamos comiéndolas.

Sin embargo, no es así, y de hecho, se ha demostrado que si queremos perder esos kilos que nos sobran o lograr olvidarnos de ese alimento al que nos hemos hecho casi adictos lo mejor es pensar en comida. Pero no sólo pensar en comida, sino imaginarnos comiendo ingentes cantidades de ese alimento que tanto nos gusta, imaginando su sabor, su olor, como se derrite en nuestra boca, etc.

Esto se debe a que, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh (Estados Unidos), publicado en la revista «Science», nuestro cerebro no distingue entre aquello que es real y lo que imaginamos.
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